Luis Lles por Luis Arenas

Cuestionario a festivales: Festival Periferias

Periferias alcanzó en 2014 su 15ª edición. Se trata de un festival multidisciplinar y temático, en el que toda la programación gira en torno a un concepto elegido cada año. Algo que le permite reinventarse y que le convierte en un festival único en España. Este año, Periferias giró en torno al concepto FAKE y se acercó a la idea de lo falso, de la mentira y la impostura, del simulacro y la apariencia, la copia y el plagio, a través de los distintos campos de expresión artística contemporánea.

Luis Lles (foto) y Orencio Boix, directores del festival Periferias, responden nuestro cuestionario a festivales:

 

 

¿Qué sentimiento o qué idea fue la que te llevó a pensar un día: “Quiero organizar un festival”?

Estamos vinculados por pura pasión a la programación y difusión de la cultura desde el ámbito privado y desde el público en distintos proyectos desde nuestra más tierna juventud. La posibilidad de organizar un festival como Periferias se presentó en el año 2000 ya que encontramos la voluntad y el apoyo institucional para realizarlo. Fue un paso más en nuestra evolución.

¿Qué le dirías a alguien que ahora mismo está leyendo esto y que se plantea organizar un festival por primera vez?

Aunque no nos gusta dar consejos, sí somos proactivos, así que ánimo, valiente. 

¿Qué has ganado y qué has perdido por el hecho de organizar un festival y dar pie a todas las implicaciones emocionales que eso conlleva?

Se gana mucho más que se pierde. Genera las tensiones propias de cualquier trabajo en el que te implicas personal, emocionalmente y con responsabilidad. Nosotros creemos y concebimos un poco el festival como un acto artístico en sí mismo. Somos tan ingenuos que pensamos que la vida es mejor con nuestro festival. Hacerlo es una especie de necesidad, de urgencia inevitable. 

¿Cuáles han sido las principales dificultades que tuvisteis en los primeros momentos de la organización del festival?

Las propias de cualquier evento primerizo (y más con un carácter avanzado y rompedor, por no decir vanguardista, como el nuestro, sumadas a las particularidades de hacerlo con muchas ambiciones artísticas desde un lugar pequeño (Huesca), sin infraestructuras adecuadas a nuestras necesidades por aquel entonces.

¿Por qué organizas tu festival en esa localización? ¿Has pensado cambiar de localización alguna vez?

El festival está completamente ligado al lugar en el que se realiza, es un festival que se hace, entre otras cosas, para proyectar Huesca desde Huesca.  

¿Qué es lo mejor y lo peor que tiene la localización de vuestro festival?

Hacemos el festival en distintos espacios de la ciudad que al ser pequeña consigue que el evento sea muy abarcable y acogedor. Contamos con la complicidad de la ciudad y de sus agentes locales, incluidas salas privadas y todo tipo de instituciones (educativas, culturales, administrativas…). Por otro lado, al tratarse de un evento eminentemente cultural, sin grandes pretensiones mercantilistas, nos cuesta conseguir esponsorización privada. 

¿Qué tres cambios en la historia del festival sirvieron para hacer de vuestro festival un evento mejor y más disfrutable?

La llegada de nuevos espacios posibilitó que todo fuera más cómodo, que no hubiera que improvisar escenarios en pabellones o plazas de toros. Por otro lado, con el paso del tiempo la ciudad lo ha ido haciendo suyo casi desde el minuto uno, al equilibrar en nuestra programación las propuestas rompedoras y novedosas (en muchos casos primicias en España) con propuestas más asequibles y populares y con un apoyo decidido a la escena local. Finalmente, el apoyo de la Comunidad Europea en varias de nuestras ediciones, ha permitido también un crecimiento definitivo del festival a todos los niveles.

¿Cuál es en tu opinión la mentira más aceptada por la sociedad o por la industria musical (así, en general) en torno a los festivales o a la organización de los festivales?

No tenemos ni la más remota idea, si alguien acepta una mentira a conciencia, tiene un problema perjudicial. Y en todo caso, quizá una mentira aceptada sea la de las cifras de asistencia, que se suele agrandar sin que nadie ponga reparos.

¿Crees que es posible un festival masivo sin el apoyo económico de las marcas y empresas multinacionales?

La verdad es que no queremos ser un festival masivo. La masa nos da miedito. Y de todas formas, sí, es casi imposible que el festival se convierta en masivo sin ese apoyo. Un milagro, vamos. 

¿Cuáles han sido tus mejores tres momentos de la historia del festival y por qué?

Tres líneas generales.

1) Los lazos afectivos que se establecen.

2) Participar de la experiencia artística desde distintas perspectivas, como espectadores y también programadores.

3) Conseguir hacer del festival una experiencia parecida a la que proyectamos, lúdica y a la vez crítica y reflexiva. Además, el hecho de que sea temático, nos permite de algún modo, reinventarnos cada año como festival.

Y si hay que dar nombres, yo diría el debut en España de muchos nombres (AntiPop Consortium, ESG, James Chance, Mark Stewart, Sugarhill Gang, Slits, Andy Palacio, Der Plan, Zeitkratzer, Vladislav Delay o Digital Mystikz) y conciertos con una emoción especial como los de Sun Ra Arkestra, Antony & the Johnsons o, sin ir más lejos, este mismo año, Niño de Elche.

¿Y cuál ha sido el peor momento que se te viene a la mente y por qué?

Ir a presentar el festival a Madrid a los medios de comunicación, con nuestra publicidad, nuestros dosieres de prensa y todo el dispositivo a punto. En el tren de camino, unas horas antes, recibimos una llamada diciendo que nuestro grupo cabeza de cartel se separaba definitivamente y ya no hacían más conciertos. Un momento de tierra trágame.

Define vuestro festival en sólo tres conceptos generales.

Temático, multidisciplinar y transgenérico.

¿Cuál es tu festival favorito del mundo y por qué?

Sin contar el nuestro, quizá Les Trans Musicales de Rennes por su visión heterodoxa fuera de toda norma, verdadero laboratorio de ideas alejado de todo sectarismo artístico y musical y a la vez con un gran respaldo por parte del público. Quizá un caso único.