PF_Articulo_Carolina_Low

Entrevista a Carol Rodríguez (LOW FESTIVAL)

Promotora en Producciones Baltimore con el que organiza conciertos en la Sala Stereo, el Fuzzville y directora del Low Festival, premiado como Festival más Tecnológico en 21015 en Premios Fest, y recientemente GetMAD!. Entrevistamos a Carol Rodriguez.

Los conciertos de Producciones Baltimore en Sala Stereo, el Fuzzville , o el Low Festival, abarcas proyectos de muy distinta envergadura ¿es una opción “meditada”?

No, meditado no es, surge de forma natural. Empecé hace más de una década haciendo conciertos pequeños en sala y festivales (más bien fiestas con conciertos) con aforos que navegaban entre 100 y 500 personas y que tocaban escenas y géneros musicales muy concretos , es algo que nunca he dejado de poner en práctica. De hecho durante todo el año programamos conciertos en Sala Stereo bajo nuestro sello Producciones Baltimore con  bandas nacionales e internacionales de garage, punk rock, psicodelia… para aforos de unas 200 personas y es algo que me encanta. Fuzzville!!! es el punto intermedio entre los conciertos en salas pequeñas y el concepto de festival, es una forma de festejar nuestro “cierre de temporada”   en un ambiente desenfadado rodeados de amigos, bandas que nos encantan y de nuestro equipo, nos lo tomamos como una “fiesta fin de año” después de un verano donde por supuesto nuestro monstruo musical llamado Low es el protagonista.

Como promotora ¿En qué formato te sientes más cómoda, sala o festival al aire libre?

Cada uno tiene su dimensión, si nos referimos a un contexto de trabajo, en un concierto en sala pequeña mi implicación a nivel práctico es mayor. Me preocupo de recibir a las bandas, la mayoría de veces nos vamos a cenar juntos, asisto a las pruebas de sonido y el directo se vive de forma mucho más cercana. En un festival al aire libre delegas todas estas responsabilidades y te conviertes casi en espectador de tu propia creación…

En un contexto de ocio depende muchísimo del tipo de festival y del tipo de sala y, por supuesto, de sus dimensiones. En general una sala pequeña me provoca una experiencia mucho más cercana e intensa donde el protagonista absoluto es el concierto, en un festival al aire libre la experiencia cambia y la tensión del directo se diluye pasando a una dimensión más social. Como promotora precisamente el festival al aire libre suele ser un punto de encuentro con compañeros de profesión y amigos, también aprovechas para hacer puestas a punto de temas pendientes y de ponerle cara a mucha gente con la que llevas mucho tiempo hablando de forma no presencial.

La respuesta en conclusión es que en ambos casos me siento cómoda siendo, en todo caso, la experiencia diferente.

La Comunidad Valenciana es una de las más activas en cuanto a número de festivales, siendo organizadora de uno de los más potentes ¿cómo ves el panorama?

Ha habido una de saturación de festivales en la Comunidad Valenciana cortados bajo el mismo patrón sin valores añadidos en busca de  una fórmula que realmente no existe,  la de llegar y triunfar, razón por la cual se convierten en flor de un día. Esto repercute queramos o no en la imagen de  festival de música como evento . ¿Consecuencias? Quizá una de ellas sea la fidelización del público a los festivales que realmente ejecutan de forma profesional su actividad, se preocupan de dar un servicio de calidad y buena imagen a la zona en la que habitan.

Por otro lado los promotores de festivales nos hemos tenido que poner mucho las pilas, hacer mucho ruído, ser muy creativos y activos para demostrar con informes, cifras y repercusión mediática la importancia de la música en directo como  actividad cultural  y potente detonante para la economía de la zona en la que habita y totalmente fundamental para la supervivencia de las empresas que se han creado y viven de nuestra actividad. Creo que ahora empieza a reconocerse este esfuerzo.

Mi sensación ahora es la de supervivencia, posicionamiento y consolidación de los festivales que podemos llamar “veteranos” de la Comunidad Valenciana. Sun ejemplo es la creación de la plataforma Musix, creada por la Generalitat Valenciana para apoyar los festivales de la Comunidad  que generan un  potente impacto económico y turístico como es nuestro caso. El formato de festival de música está dejando de ser visto como un invasor para consolidarse como un activo que genera puestos de trabajo, impacto económico, visibilidad turística e imagen positiva.

¿Cómo se desarrolla el juego con el resto de festivales a la hora de confeccionar un cartel? ¿Es importante tratar de diferenciarse?

La relación con el resto de festivales es muy buena, hablamos mucho de la escena y de cómo evolucionan las tendencias y las inquietudes del público. Por supuesto es importante diferenciarse y tener una identidad, pero allí entra en juego no sólo la confección del cartel sino también el tipo de experiencia que estás dando a tu público. Esto se consigue con una comunicación coherente y acorde con la experiencia que luego vas a dar a los asistentes, creando actividades integradas en el evento más allá de los propios conciertos y sobretodo preocupándote por dar una experiencia donde la comodidad, la calidad y el buen servicio sean tu bandera.

Las encuestas ayudan muchísimo a saber qué se puede hacer para mejorar la experiencia y también para poner a funcionar la maquinaria creativa de cara a próximas ediciones.

Por otro lado está Get Mad, con el que desde Baltimore Producciones trabajas una programación anual ¿Fue complicado meterse en el mercado madrileño?

GetMAD! Somos Producciones Baltimore y Holy Cuervo (Madrid) por lo que integrarnnos en la ciudad a nivel práctico ha sido sencillo. Tanto nuestra trayectoria como la de Holy Cuervo es reconocida y valorada en Madrid, tanto por público como por profesionales del sector y con ellos es como estar en casa. Nos hemos sentido así desde el primer día y es un proyecto que nos fascina al estar tocando tierra de forma tan variada a lo largo del año en una ciudad con tanta actividad y vida como Madrid.

Con GetMAD! hacemos conciertos, showcases, rutas gastronómicas, talleres … es como un máster práctico musical en Madrid y encima nuestros compañeros de viaje son nuestros amigos con los que el único límite que tenemos es saber controlarnos a la hora de querer “hacer de todo” en una ciudad que se presta perfectamente a ello.

Teniendo experiencia es dos focos tan potentes en cuanto actividad musical en nuestro país ¿Percibes diferencias notables en el modo de hacer o de consumir este tipo de eventos?

En un gran evento como Low Festival sí es cierto que nos encontramos ante un público  organizado y previsor. Tanto por el formato de festival como por la ciudad en la que se celebra  y las fechas que tenemos mucha gente organiza sus vacaciones alrededor del  mismo, por lo tanto la forma de diseñarlo como la forma en la que es consumido es diferente a la de un festival en sala  o festival pequeño enfocado más hacia un  estilo musical, una escena o unas inquietudes concretas de un público en concreto.

Un gran festival se vive como una experiencia social donde la música en directo forma parte de esa comunidad como un valor más y que te identifica de una forma más abierta, el perfil de público cambia bastante en comparación con un festival pequeño más especializado e identificado con un grupo muchísimo más reducido.

Cada vez es mayor la oferta formativa en cuanto a promoción cultural, producción, organización de eventos y espectáculos ¿Cómo ves la profesionalización del sector respecto a los últimos tiempos?

Sí es cierto que desde hace un década el fenómeno de profesionalización en este sector ha ido creciendo debido a la consolidación de muchas promotoras musicales que hemos generado una demanda de puestos de trabajo especializados, la grandísima mayoría de profesionales del sector ha aprendido la profesión con la práctica, la experiencia y el modo de ensayo y error…

Hoy en día ya hay estudios académicos enfocados a la organización y producción de eventos, la comunicación especializada en música o el manejo de la promoción online , algunos de nuestros brazos derechos en Producciones Baltimore empezaron como becarios venidos de estas especialidades convirtiéndose en eslabones fundamentales de nuestro crecimiento.

Tanto la consolidación de las promotoras musicales como la aparición de estudios especializados enfocados a cubrir nuestras demandas hacen que se respire en general un ambiente mucho más profesional que el que había hace una década.

¿Qué piensas que aporta una iniciativa como Premios Fest al sector de la música?

Desde mi punto de vista uno de los valores más importantes, aparte del reconocimiento y la visibilidad, es la humanización de un sector en ocasiones excesivamente demonizado por medios generalistas y público. El halo que rodea al promotor musical ha sido frecuentemente distorsionado más allá de nuestra endogamia profesional, en muchos casos casi podría entrar en el ámbito del de las leyendas urbanas…

Unos premios Fest ponen cara al sector, nos reconoce de forma pública como profesionales , nos convierte en noticia de forma conjunta y hace que el nivel de especulación en cuanto a cuál es el perfil psicológico de quien está detrás de un gran evento musical se disipe y se normalice.