Foto Iván Nieto - Live for Madness Metal Fest

Cuestionario a festivales: Live For Madness Metal Fest

Live For Madness Metal Fest es un festival independiente y de carácter no lucrativo que nace en Ourense en el año 2010 y cuyo principal objetivo es la promoción y lanzamiento de bandas de metal underground o emergentes. El festival ha adquirido un importante componente solidario, en los últimos años, a través de un convenio con el Banco de Alimentos de Ourense. Iván Nieto, director de Live For Madness Metal Fest responde nuestro cuestionario a festivales:

¿Qué sentimiento o qué idea fue la que te llevó a pensar un día: “Quiero organizar un festival”?

Desde hace años siempre quise hacer algo así en mi ciudad, pero por circunstancias de diversa índole no fue hasta octubre de 2010 cuando decidí que era el momento adecuado.

A lo largo de mi vida como metalero había visto como muchas bandas nacionales, que a mí personalmente me parecían increíbles, se acababan separando porque no llegaban a triunfar como en justicia merecían. Ese sentimiento fue sin duda el más poderoso que me impulsó a montar mi propio festival, apostando muy fuerte por aquellos grupos que me parecen espectaculares, independientemente de que su fama o repercusión sea prácticamente nula en algunos casos.

¿Qué le dirías a alguien que ahora mismo está leyendo esto y que se plantea organizar un festival por primera vez?

Pues que si de verdad tiene ganas de hacerlo que no lo dude ni un instante, siempre que sus circunstancias personales se lo permitan. En mi caso particular he de decir que gracias a haberme lanzado descubrí lo que más me apasiona en este mundo: crear y hacer crecer mi propio festival, y todo lo que conlleva. Creo que descubrir algo que te hace realmente feliz, aunque no ganes ni un duro con ello, es algo que no tiene precio.

¿Qué has ganado y qué has perdido por el hecho de organizar un festival y dar pie a todas las implicaciones emocionales que eso conlleva?

Sin duda lo más importante que se ha ganado es el gran número de amigos que van apareciendo en el camino, la mayoría relacionados con todo el sector de la música rock/metal (músicos, promotores, gerentes de salas, managers, público, medios, colaboradores, etc.). Como experiencia humana es todo un tesoro.

Lo que más he perdido ha sido tiempo libre. Al no ganarme la vida con el festival, para poder organizarlo tengo que utilizar una gran parte del tiempo que me permite mi trabajo habitual. Eso implica que me tengo que organizar mucho mejor de cara a atender otros compromisos que tengo, como cualquier otra persona. Pero está claro que no me arrepiento para nada de dicho “sacrificio”.

¿Cuáles han sido las principales dificultades que tuvisteis en los primeros momentos de la organización del festival?

Hoy día, tras cuatro convocatorias para seleccionar a las bandas que integrarían el cartel del festival, desde la 2ª edición hasta la 5ª, ya van acumuladas casi 900 inscripciones. Es decir hay un grandísimo interés en tocar en el evento.

Pues bien, la mayor dificultad que tuve en la primera edición fue conseguir cerrar el cartel, porque me llegaron a decir hasta cinco bandas que no podían actuar por diversos motivos. Una vez se logró fue todo como la seda. En este punto me gustaría añadir que cuando comencé a organizar tenía nula experiencia y cero contactos, por lo que fue un proceso muy intenso de trabajo y aprendizaje sobre la marcha, pero como arriba apunto, salvo ese contratiempo todo fue muy bien.

¿Por qué organizas tu festival en esa localización? ¿Has pensado cambiar de localización alguna vez?

Por un motivo muy sencillo pues nací, crecí y vivo en Ourense y, mientras sea posible, me gustaría que siga siendo así. Ahora bien, si por cualquier circunstancia fuera materialmente imposible hacerlo en mi ciudad, no dudaría ni un instante en hacerlo en otra localidad gallega. Si tengo que poner en la balanza entre no hacerlo o hacerlo fuera, tengo muy clara mi respuesta pues sería un frenazo importante para el festival y no estoy dispuesto a echar por tierra todo mi trabajo, esfuerzo e ilusión. Aunque, ciertamente, me daría mucha pena.

¿Qué es lo mejor y lo peor que tiene la localización de vuestro festival?

Lo mejor es que, hoy en día, Ourense es una ciudad muy activa musicalmente dentro de escena rockera/metalera gallega. Aunque también es cierto que cuando comencé en esto, el escenario era diametralmente opuesto y, con el paso de los años, ha ido creciendo hasta llegar a este punto.

Lo peor es que a veces coinciden demasiados espectáculos musicales similares en un mismo día y eso afecta, lógicamente, a la asistencia de cada uno. Si lo vemos desde un plano puramente geográfico, no está nada mal, pues hay varias ciudades bastante importantes a 100-150 kms desde las cuales llega una gran parte del público.

¿Qué tres cambios en la historia del festival sirvieron para hacer de vuestro festival un evento mejor y más disfrutable?

Pues, la verdad, no sabría muy bien cómo responder a esta pregunta, pues desde el principio ha sido un evento en el que los asistentes lo han disfrutado enormemente. Quizás el público objetivo sea reducido, pero se está logrando calar en esa gente y, poco a poco, creo que llegará a ser un verdadero festival de culto, aunque para alguna gente ya lo sea. Lo que sí podría explicaros es en qué tres pilares fundamentales me he apoyado para que el festival pudiera crecer:

  1. Reducción inteligente de costes: Intentar economizar al máximo en todos aquellos aspectos que no sean clave, sin menoscabar en la calidad de otros que sí lo son.
  1. Lograr importantes acuerdos de patrocinio y colaboración con marcas reputadas: Ya no sólo por el inestimable aporte económico, vital para la autofinanciación continua del festival, sino también por las excelentes contraprestaciones recibidas en especie, de muy diversa índole.
  1. Llevar a cabo importantes acuerdos con diferentes entidades como el Banco de alimentos de Ourense, el Resurrection Fest y cuatro festivales underground gallegos. Han permitido llevar al festival a otro nivel, pues nuestra intención es que el Live For Madness Metal Fest  sea más que una simple actuación de bandas en un día determinado.

Por supuesto ha habido más decisiones claves para lograr ese objetivo, todas ellas encaminadas a diferenciar el festival de otros similares. Y, honestamente, creo que con el paso de los años se está logrando.

¿Cuál es en tu opinión la mentira más aceptada por la sociedad o por la industria musical (así, en general) en torno a los festivales o a la organización de los festivales?

Supongo que habrá mucha gente que piense que se gana mucho dinero con esto, aunque digas abiertamente que lo haces de forma no lucrativa. Pero bueno, esto pasa en todos los ámbitos de la vida. Es algo que no me preocupa pues soy de los que piensan que al final el trabajo, el esfuerzo y la ilusión acaban hablando por uno mismo.

¿Crees que es posible un festival masivo sin el apoyo económico de las marcas y empresas multinacionales?

Voy a partir de la base de que hay cosas que pueden ser realmente complejas, pero no imposibles. En mi festival, que para nada es masivo, ya estoy recibiendo el apoyo de importantes marcas y, desde luego, es una gran ayuda tanto a nivel económico como de prestaciones e imagen. Creo que para organizar un festival masivo, sería todavía más complicado sin una ayuda institucional, pues es vital que haya una gran simbiosis entre ambas partes para que todo llegue a buen puerto. Y no me refiero sólo al apartado económico sino también a la cesión infraestructuras y servicios diversos como seguros, asistencia sanitaria, seguridad, etc.

¿Cuáles han sido tus mejores tres momentos de la historia del festival y por qué?

  1. El día que tuvo lugar la primera edición acababa de cumplir un sueño. Creo que con eso ya lo digo todo.
  1. En los primeros pasos de la organización de la tercera edición alcancé un acuerdo de colaboración con el Banco de alimentos de Ourense. Para mí no se trataba de una simple maniobra de marketing social, sino que me suponía una enorme satisfacción, como persona, el poder compaginar mi mayor pasión con la ayuda a los más necesitados.
  1. Finalmente, el mejor momento más reciente lo he tenido tanto con la cuarta edición del festival como con la primera gira oficial del mismo, ambas con resultados enormemente exitosos, teniendo en cuenta la naturaleza de ambos eventos. Cuando ves que todo el trabajo acumulado en los últimos años empieza a brillar como tú soñabas es algo realmente impagable. Pero el camino es muy largo y aún queda mucho que aprender, sufrir y sobretodo disfrutar.

¿Y cuál ha sido el peor momento que se te viene a la mente y por qué?

Pues paradójicamente a lo arriba expuesto, ahora mismo estoy en el peor momento. Después de cuatro años organizando el festival por mi cuenta y riesgo, por primera vez no hay una sala en Ourense dentro del ámbito privado que pueda acoger un evento como el Live For Madness Metal Fest tanto por aforo, como por margen horario e incluso por dimensiones del escenario.

Para mí es primordial que el evento sea lo más aproximado a como me gustan hacer las cosas, que pueda proyectar en él todo mi trabajo sin determinados límites. No tiene sentido trabajar durante tantos meses a toda máquina para que luego no puedas meter más de 200 personas. Creo que es comprensible, ya que mi intención es que el festival pueda crecer año a año, siempre con los pies en el suelo. Por lo tanto, ahora mismo estamos en proceso de negociación con el ayuntamiento de Ourense con la intención de llegar a algún acuerdo, que permita al festival tener una localización adecuada, aunque ello conlleve algún cambio de fecha con respecto a la inicialmente planificada. Lo cual tampoco sería grave.

Define vuestro festival en sólo tres conceptos generales.

Calidad, diferenciación y locura.

¿Cuál es tu festival favorito del mundo y por qué?

Pues aunque nunca he podido ir, es el Wacken Open Air y me explico. Se ha convertido en la meca mundial del metal y consigue vender todos sus abonos para la siguiente edición el día después de que se haya acabado la edición en curso. Lograr ese grado de fidelidad es lo máximo a lo que se puede aspirar. Además eso conlleva un ahorro impresionante en todo lo que supondría la publicidad del evento, que pueden reinvertir en mejorar año a año el festival, dando cada vez más servicios a los asistentes y carteles impresionantes. Es un gran ejemplo de que el camino de la excelencia es el más idóneo para poder repetir el éxito año tras año. Por supuesto, nosotros lo intentamos aplicar dentro de nuestras posibilidades y limitaciones.